Archivo del blog

jueves, 29 de julio de 2010

Un Espíritu con cuerpo


Muchas evidencias indican que
somos un Espíritu con cuerpo,
y no un cuerpo con Espíritu.


El cuerpo es una ilusión que se desvanece.
El Espíritu parece que vive por siempre.
En un mañana devolveremos el cuerpo a la tierra,
y nuestro Ser volverá a lo que suponemos
la verdadera vida: la Vida Espiritual.



En los últimos años, la terapia regresiva se ha convertido en
un revolucionario tratamiento que ayuda a las personas a sanar
rápidamente sus problemas psicológicos y psicosomáticos. Inicial-
mente fue utilizada para rastrear en el inconsciente de pacientes
sometidos a hipnosis las raíces de traumas, complejos y sentimien-
tos diversos originados en la infancia, el momento del nacimiento o
la época intrauterina, pero los recuerdos espontáneos de supuestas
vidas pasadas, que experimenta buena parte de quienes se someten
a esta técnica, han sido tomados por muchos como una evidencia
de la reencarnación, tema que ha sido fuente de debates: ¿Hemos
sido otros anteriormente, o experimentamos esos "recuerdos" por
diferente causa? ¿Qué hay permanente en nosotros, de lo que real-
mente tengamos consciencia, que pueda sobrevivir más allá de la
disolución de nuestro cuerpo, de nuestra personalidad y de nues-
tros yoes?

Es un hecho que cada uno siente en su interior un yo que sigue
siendo prácticamente el mismo aunque pasen los años y el cuerpo
físico se deteriore. Por ejemplo, del bebé que ayer fui, hoy no ten-
go casi nada: mis primeros dientes, uñas y cabello ya han desapare-
cido, pero yo sigo siendo yo. Aunque periódicamente se renueva la
piel y la sangre que recorre mis venas, yo sigo aparentemente igual.
Me reconozco desde la infancia hasta la vejez como uno mismo,
aunque los gustos, creencias y manera de amar puedan haber va-
riado, y aunque a mi cuerpo físico le hayan amputado miembros o
le hayan colocado órganos de otras personas.

Entonces, ¿quién soy yo? La sensación inexplicada de haber
vivido anteriormente un acontecimiento, o de conocer un lugar al
que apenas acabo de llegar, así como tantas leyendas de aparicio-
nes, ruidos inexplicables y muchas otras evidencias, me hacen su-
poner que ya existía desde antes de la gestación de mi vida actual,
y que perduraré más allá de la muerte de mi cuerpo.
Sin embargo, también es un hecho que la mente puede hacer
que una persona sueñe pesadillas tan reales que le hagan creer que
está despierta, y que estando despierta actúe a veces como dormi-
da. A quienes preguntan cuándo son memoria y cuándo son fanta-
sía las vivencias de supuestas vidas pasadas, las comunicaciones
con ángeles, seres extraterrestres o personas fallecidas, nuestra res-
puesta es: ¡Sólo Dios lo sabe!

No hay comentarios:

Publicar un comentario